5 habilidades de un desarrollador máster

José Alcaraz
17 de noviembre de 2020
3 min. de lectura
5 habilidades de un desarrollador máster

Llegar a ser maestro del código es todo un viaje de aventuras para un desarrollador de software. Nuevos paradigmas, mucho código, nuevas herramientas, debates, trasnochadas, ping pong para despejar, más código, fracasos, sesiones de meditación, proyectos exitosos y trabajo en equipo son algunas de las experiencias que deja una travesía que al parecer nunca termina.

En mi viaje personal y del que aún me queda mucho camino por recorrer, con la idea de nunca dejar de asombrarme aprendiendo, he interactuado con muchos desarrolladores que están en sus propias aventuras. Sus enseñanzas me han ayudado constantemente a tener una noción actualizada de dónde estuve, dónde estoy y para dónde voy.

Para mí la madurez es estar cada vez más tranquilo con los cambios del universo. Con eso en mente, identifico algunas habilidades que caracterizan a quienes entienden mejor las líneas de código, lo que hay entre ellas y el aleatorio entorno que las rodea. Estas son algunas características de un desarrollador máster.

5 habilidades de un desarrollador master en Pragma 

5 habilidades de un desarrollador master en Pragma 

1. Programar en contexto

Un maestro del código sabe trabajar en equipo y toma decisiones basadas en un contexto que supera sus opiniones, conocimientos o experiencias personales. Piensa primero en el usuario final, luego en el cliente, luego en Pragma, luego en su equipo, y por último en él.

En Pragma siempre se habla y se actúa sobre la intersección entre los equipos, la tecnología y el entorno. Cuando uno está programando, eso se siente. Las decisiones en el código se vuelven más potentes cuando hay una conexión con dicho propósito, apuntando a enamorarse más del problema que de la solución.

2. Defender al usuario final

Un máster se anticipa a las preocupaciones de los usuarios finales y luego es impecable en la ejecución de los detalles que favorecen una experiencia extraordinaria para ellos. Es un constructor de ideas y un apoyo importante para las áreas de diseño gráfico y experiencia de usuario.

Mejorarle la vida a las personas es un propósito personal que se une con el de Pragma. Considero que programar pensando en los usuarios ayuda a entender realmente el problema a solucionar, por encima de arreglar todos los errores de código que salgan en la consola.

3. Inspirar buenas prácticas

Un desarrollador máster apunta a cuidar principios de la ingeniería por encima de las herramientas. Analiza todas las posibles soluciones del código y persigue aquellas que tienen balance entre la tecnología y la necesidad, es decir, las más eficientes y que se ajustan mejor al problema.

Alguna vez alguien me dijo que nunca dejara de perseguir la mejor manera de hacer las cosas. En mi viaje le he encontrado mucho sentido a esa frase y en Pragma he tenido buenos ejemplos a seguir. Hoy me siento acompañado de personas que me inspiran a seguir persiguiendo y transmitiendo esa idea.

4. Enseñar y compartir conocimientos técnicos

Un maestro del software tiene la capacidad de explicar partes complejas del código en palabras simples para enriquecer su visión personal y favorecer la toma de decisiones conjunta. Así, busca nuevas perspectivas para evolucionar sus pensamientos individuales de las soluciones.

Como Pragmático he asimilado mejor el hecho de que compartir conocimiento es aprender 2 veces. Además, apalancar mi aprendizaje sabiendo que ayudo a otras personas a entender ideas desde otras perspectivas, es muy motivador para seguir enseñando lo que creo que sé.

5. Construir sobre lo construido

Copiar código con sentido, atención al detalle y rápido entendimiento son un factor que le ayudan a un máster a programar de manera más eficiente. Sabe construir muy bien sobre lo construido por él mismo y por otros, en otras palabras, no reinventa la rueda sino que se preocupa por entenderla bien y luego mejorarla.

Pararse sobre hombros de gigantes es lo que realmente impulsa a llevar las cosas al siguiente nivel. Así, abordar la filosofía de que cada línea de código que escribo hoy será la que entenderá y evolucionará un desarrollador del futuro, impulsa a construir una solución orientada a perdurar en el espacio-tiempo.


La idea de convertirse en desarrollador máster tiene mucho sentido si hay un propósito compartido. El infinito viaje para dominar el mundo del código no debe apuntar a simplemente convertirse en el más teso, sino más bien a disfrutar del camino para resolver cada vez mejor en equipo. A quienes lean esto, les deseo un gran viaje.

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