Cómo ayuda la nube a reducir costos en mi empresa

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15 de octubre de 2019

La nube, más allá de representar un recurso tecnológico, representa un cambio económico en la forma en la que se cobra por el consumo de recursos de infraestructura tecnológica, los cuales se ofrecen como servicios a través de internet bajo un un modelo de costos basado en el consumo, donde la premisa principal es que el cliente paga únicamente por lo que consume, sin contratos ni inversión inicial.

Por otro lado, la manera en la que se consume la infraestructura tecnológica a nivel físico implica la compra de los equipos a un proveedor, el cual debe enviarlos hasta las instalaciones del comprador y, dependiendo de los acuerdos pactados en la compra, puede o no acompañarlo en la instalación y configuración de los mismos. Luego, el propietario de los equipos debe proveer el suministro eléctrico y adecuar las instalaciones para que sean aptas en términos de temperatura y seguridad para alojar estos equipos. 

Lo anterior, nos permite evidenciar las diferencias económicas principales entre la computación en la nube y el modelo de infraestructura tecnológica tradicional, los cuales podríamos resumir afirmando que en la nube:

No hay inversión inicial:

Aprovisionar un recurso en la nube es un proceso instantáneo y sin pagos anticipados. Así, para iniciar con el despliegue de recursos en la nube, necesitaremos una cuenta dentro de la nube pública de algún proveedor de nube, que una tarjeta de crédito asociada y en la cual, al final del periodo de facturación, se cargarán los costos asociados a los recursos consumidos.

Se consumen servicios en vez de comprar activos:

En el modelo de infraestructura tecnológica tradicional, las empresas compran recursos de cómputo que pasan a ser parte de sus activos y sobre los cuales adquieren obligaciones tributarias, tales como el pago de impuestos, además, deben asumir la depreciación de estos activos en el tiempo. Por otro lado, en la nube, todos los recursos se consumen como servicios, los cuales, en términos tributarios, se recortan como gastos operacionales de la empresa que reducen la base para el pago de impuestos. Adicionalmente, en Colombia, el consumo de servicios de computación en la nube está exento de IVA (Numeral 21 del artículo 476 del Estatuto Tributario Nacional)

Se paga únicamente por lo que se consume:

En la nube, dependiendo del servicio, la unidad de costeo se da en términos del tiempo en el que el recurso esté encendido o en términos de las solicitudes que este atienda. Así, se cumple la promesa de que se paga únicamente por el consumo, a diferencia de la infraestructura física tradicional, donde los propietarios asumen todos los costos asociados a los recursos incluso si estos no están en servicio.

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Pensemos por ejemplo en el servicio Elastic Compute Cloud (EC2), en particular, en el aprovisionamiento de una máquina virtual, también conocida como instancia. Será cuestión de minutos para que tengamos nuestra instancia completamente funcional y en el proceso se nos presentan tres opciones de cobro. La primera de ellas es el consumo bajo demanda, donde se nos cobrará una tarifa fija por cada hora o fracción que la máquina esté encendida. En segundo lugar, en caso de que esta máquina vaya a estar encendida 24 horas al día durante uno o más años, tenemos la opción de hacer una reserva de la capacidad de la instancia, donde estaríamos realizando un pago por el tiempo que la instancia vaya a estar encendida, aprovechando un costo con descuento que nos ofrece AWS y que se nos facturará en el siguiente ciclo, así que incluso con esta opción tampoco estaríamos realizando pagos anticipados antes de que la instancia esté disponible.

Finalmente, podríamos seleccionar la opción de cobro por el uso de la instancia en el modelo spot, en el cual, el precio por el uso de la instancia cambia a lo largo del día, y AWS iniciará la instancia siempre que el precio por el uso de esta sea igual o menor a un límite que nosotros definimos. De esta manera vemos como el modelo de cobro por el uso de máquinas virtuales en AWS es completamente diferente a la inversión inicial asociada a tener una máquina física con características equivalentes.

Lo anterior permite evidenciar cómo los beneficios económicos de la nube se materializan en nuestros negocios tanto en términos tributarios como en el modelo de cobro por el consumo servicios. Así, la nube no compite contra la compra de recursos de infraestructura física únicamente en términos de costos a largo plazo sino también en los costos iniciales y en el corto plazo.

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