¿Cómo disminuir los efectos negativos del uso de las redes sociales?

Pablo Restrepo Giraldo
9 de febrero de 2018
3 min. de lectura

El uso de las redes sociales es uno de las grandes hitos en el desarrollo de la tecnología y la conectividad actual. Son una gran herramienta que permite cercanía e información al alcance de todos, ¿pero hay factores que afectan su buen uso?

Cada que un avance tecnológico llega, surgen detractores que desconfían de él. Basta con ver la llegada de la televisión a las vidas cotidianas y el miedo por la estupidización que esta podría producir, o la incorporación del uso del teléfono y el temor de que este acabara con el relacionamiento entre las personas. Pero el televisor ha ayudado a educar en lugares recónditos donde el mismo estado no llega, y el teléfono ha acortado distancias y soledades de personas que no podrían mitigarlas de otra forma

De ninguna manera la responsabilidad sobre los malos usos de las tecnologías que nos han tocado, y de las que en el futuro nos tocarán, corresponde al avance tecnológico en sí: ni la televisión es mala, ni el telefono es malo, ni mucho menos la internet y sus complementos son malos.

Al igual que los anteriores, el uso de las redes sociales ha hecho que de muchas formas diferentes se faciliten procesos sociales que les mejoran la vida a los usuarios. Sin embargo, algunos las satanizan como la despersonalización de las relaciones o la banalización de la vida.

Nunca deberíamos condenar el uso de internet por sus malos usos. En cambio, se debería recomendar tener presentes los efectos negativos para reconocerlos y posteriormente poder evitarlos.

Aquí presentamos dos efectos negativos del uso de las redes sociales en las personas para que así sea más fácil utilizarlas de manera responsable, eficiente, edificante y divertida.

1. Pueden ser un enemigo de la concentración

El hecho de tener un mundo de información a la mano todo el tiempo puede presentar fallas en la concentración de las personas. Las actividades que se realizan en el mundo real (estudiar, trabajar, conversar con amigos, etc.) son interrumpidas constantemente por el uso del celular.

Investigaciones han revelado que incluso tener el celular cerca mientras se realiza una tarea cualquiera puede disminuir la concentración sin siquiera tocar el dispositivo. Esto se debe a que el cerebro está constantemente evaluando las posibilidades y, al tener tantas a la mano, la cabeza se inclina hacia lo que puede hacer (o lo que no puede en este caso en particular) y no en lo que debe, que es la tarea que tiene en frente.

2. Ansiedad por una vida perfecta

Cada uno de nosotros comparte en redes sociales una porción de la vida que considera mostrable. Esto está bien. Cada uno tiene libertad de compartir el contenido de su elección, y precisamente esta libertad a la hora de compartir contenido es una de las bases más importantes no solo de las redes sino de toda la internet como tal.

Sin embargo, la proliferación de contenidos idílicos en ciertos perfiles con mayor popularidad crea una tensión en el cerebro que funciona como un reclamo propio por no tener la vida que se muestra en las publicaciones de los otros y por no tener la aprobación (traducida en likes) de su entorno.

Esto no solo produce una tensión por el anhelo de tener una vida más “instagrameable”, sino que también pueden desencadenar una depresión. Lo que se ve en redes es tan distinto de la vida real que la cabeza empieza entrar en estado de letargo y de angustia por no poder acceder a una vida tan perfecta como la de los otros.

¿Una marca puede ayudar a evitar esto?

Uno de los objetivos principales de cualquier marca que tenga presencia digital es crear una relación sostenida con sus usuarios. Esto supone realizar esfuerzos que mantengan un interés de su parte por saber qué dicen y cómo piensan sus seguidores.

Los contenidos naturales son los que mejor pueden ayudar a mitigar los efectos negativos del uso de las redes sociales.

¿Pero qué son contenidos naturales?

Son aquellos que se apegan a la vida real de los usuarios, es decir, que hacen uso de la cotidianidad para hablar de una manera más natural, sin exigirles a las personas encajar en estereotipos o exigencias que afecten su salud mental y que permitan que el uso de las redes siga siendo un espacio para el crecimiento y la conexión, en lugar de una plataforma para compararse y competir con el perfil de los otros.

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