Del "Design thinking" como herramienta de innovación

Paula Gaviria
22 de enero de 2015
3 min. de lectura

El“Design Thinking”parece una nueva moda; todo el mundo está hablando de él y de su importancia, pero al momento de profundizar nos damos cuenta de que se usa de manera indistinta en discursos de planificación estratégica; es decir, que no se le da la importancia que merece, aun cuando su espectro es mucho mayor.

 Nosotros pensamos que más que planeación per se, el “Design Thinking” es una herramienta de valor que define claramente el rumbo de la innovación. Es por eso que hoy queremos desde PRAGMA S.A. poner el tema sobre la mesa, contarles de manera sencilla por qué es importante, cómo lo vemos y cómo esta metodología ayuda a acelerar los procesos de cambio y mejoramiento.

Recuerden que la suerte favorece a los audaces, y, cuando hablamos de estrategia, tener el rumbo claro y ajustar de manera inteligente el curso de desarrollo de las marcas y los negocios puede determinar el camino del triunfo.

 Dentro de nuestro método, usamos el “Design Thinking” en workshops colaborativos con nuestros clientes. Sin duda, este proceso nos facilita la adaptación de la estrategia a las necesidades de los consumidores y también a las de las marcas.

 Este concepto del “Design Thinking” fue planteado inicialmente por David Kelley de la Universidad de Stanford, pero se masificó gracias a Tim Brown. El método consta esencialmente de 3 espacios iterativos (es decir, de ensayo-error):

 1. La inspiración por circunstancias: definición del problema y claridad en la oportunidad.

2. La ideación: momento en el que se desarrollan y se prueban las soluciones posibles.

3. La implementación: donde se traza la ruta de mercado.

 Esta metodología tiene algunas características que garantizan la colaboración de sus actores y la heterogeneidad del público que la lleva a cabo. Indudablemente, estos aspectos la complementan y le dan poder. Para nosotros, la participación activa y comprometida es parte del éxito de los workshops que hemos hecho para muchos de nuestros clientes, sobre todo en estos días en los que debatimos acerca de elevar las marcas y su posición en el mercado, y determinar las ventajas relevantes que las destaquen en su negocio.

 El “Design Thinking” busca generar un proceso basado en un prototipado rápido y, a través de un conjunto de acciones transformacionales, conseguir una poderosa renovación de las marcas, las personas o las empresas, según sea el caso. Así, lo usamos en PRAGMA desde nuestras capacidades de estrategia y creatividad.

 Para nosotros es absolutamente esencial tenerlo dentro de la agencia en nuestro mapa de ruta, o también llamado PAD (Plan de Activación de marca), ya que nos ayuda a aumentar la curiosidad, a enfrentar de manera clara y simple los problemas complejos que tienen nuestros clientes y a anticipar escenarios que sitúen las marcas en una mejor posición frente al mercado.

 Finalmente, lo que pretendemos desde la implementación de este tipo de metodologías es garantizarles un mayor valor agregado a los clientes finales de nuestras marcas y mejorar su relación digital.

 Desde el “Design thinking” podemos decir que se resuelven problemas y se crean innovaciones que contribuyen a cambiar el mundo. Es una metodología centrada en el usuario con el fin de acercar las marcas al entendimiento de la cultura. Por esa razón, se considera tanto el contexto como las ideas. Antes que arrancar en las herramientas tecnológicas, se comienza por el principio: los seres humanos, las personas y las culturas en la que están inmersas. De este modo, se trasciende la data dura y se busca la participación activa en la experiencia.

 En tiempos de cambio, se necesitan nuevas ideas que develen alternativas, que despejen los caminos no transitados antes y que nos ayuden a movernos con facilidad y rapidez; es allí cuando el uso del “Design Thinking” cobra tanto valor. Siempre hace falta dar un paso a un lado en el día a día para pensar en la estrategia, en cómo impactar con ella y cómo mejorarla. Esta metodología nos ayuda a formularnos las preguntas adecuadas en el momento correcto y considera no solo la tecnología sino a las personas, a su experiencia con nuestros productos y servicios. Al mismo tiempo, nos ayuda a encontrar soluciones simples y factibles que aumenten la posición de valor de las marcas para las cuales trabajamos.

 Si quieren conocer más de este método, les recomendamos este video

 Y no olviden que no es pensar afuera de la caja; es hacer todo como si no existiera la caja.

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