Design Sprint: para mejorar tu negocio y la experiencia de usuario

Luz Adriana Correa Restrepo
11 de octubre de 2018
4 min. de lectura

En el año 2010, en Google Venture, se planteó la posibilidad de agilizar los procesos de cocreación e ideación basados en metodologías de innovación, después de estudiar y testear 300 estrategias de negocio, bajo metodologías de User Research y Design Thinking, implementadas en las instalaciones de IDEO y Stanford d.school.

Allí nació el Design Sprint, un marco de trabajo que podría ser desarrollado en cinco días, en los cuales se diseña y valida una idea de negocio o funcionalidad, así como se mejora la experiencia de usuario en un producto o servicio.

¿Cómo funciona un Design Sprint?

El proceso de Design Sprint se basa en alinear las necesidades del negocio, del usuario y del mercado para cocrear una solución en la que participen todos los decisores, apoyados en el equipo, su conocimiento y herramientas, partiendo de un Design Challenger, el cual marcará la ruta para tener un feedback inicial muy rápido y tomar un camino Lean Startup.

Para saber más, lee Lean Startup y su importancia en el diseño de productos

¿Debemos realizar un Design Sprint?

El Design Sprint debemos usarlo cuando tenemos hipótesis o ideas de negocio claras y necesitamos darle foco a nuestro producto o servicio, pero además, contamos con un riesgo muy alto y poco presupuesto para ejecutar.

Por otro lado, es viable desarrollarlo, cuando ya tenemos un producto o servicio y deseamos mejorar la experiencia  de usuario o un aspecto de esta. Si sentimos que el equipo tiene muchas ideas en el aire pero está frenado, podemos sumergirlo en esta experiencia creativa para asegurar la fluidez en los retos de diseño.

En esta fase, es importante realizar dos preguntas claves que nos ayudarán a definir si el Design Challenger, es digno de un Design Sprint:

Evaluar lo que está en juego:

Antes de iniciar un Design Sprint se debe contar con unas definiciones muy claras del contexto, los usuarios y los procesos que vamos a impactar y lo que esto implica en un corto-mediano plazo para el negocio, dado que tendremos por fuera de sus labores diarias a un equipo importante y esto debe traer consigo un alto nivel de consciencia frente al logro de objetivos.

Identificar el compromiso de cambiar:

Es importante entender que el desarrollo del sprint tendrá resultados que en ocasiones pueden ser inesperados, por lo tanto, debemos garantizar que la empresa, empezando desde sus posiciones de liderazgo y el equipo, estén dispuestos a cambiar sus formas, a dar prioridad en función de los resultados y estén dispuestos a asignar y cambiar recursos.  

El sprint les otorga a nuestras start-ups un superpoder: pueden viajar en el tiempo y ver su producto terminado y la reacción de los clientes antes de comprometer su dinero: Jake Knapp, John Zeratsky, Braden Kowitz,  autores del libro  Design sprint.

Ahora sí, ¿por dónde empezamos?

En Pragma desde IN-LAB, teniendo claridad que el proceso que debemos desarrollar es un Design Sprint, procedemos a preparar cada una de las fases de diseño. Para esto nos basamos en el Design Sprint kit de Google Venture.

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Fase 0. Preparación

Inicialmente construye un brief que le permita al equipo entender cuál es el reto a resolver (crear un modelo de negocio, mejorar un servicio, crear un producto, etc). En esta fase es importante incluir un entendimiento del mercado y un research de usuarios, para así alinear al equipo en expectativas y abrir la posibilidad para que cada uno desde su experticia pueda construir.

Día 1.  Entendimiento

En este día se abrirá la posibilidad a discusiones que nos ayuden a construir un camino para el desarrollo del Sprint. Es importante alinear al equipo en expectativas y construir un mapa del Design Challenger.

Adicionalmente, es fundamental involucrar a los expertos de la compañía para que compartan sus conocimientos entorno al desafío. Al finalizar el día, debemos reorganizar los problemas como oportunidades y trazar el camino de atrás hacia adelante para descubrir los pasos que debe seguir.

Día 2. Inspiración

En esta fase nos enfocamos en las soluciones, buscamos inspiración a través de una revisión de las ideas existentes para mezclar y mejorar. Es un día para trabajo individual a partir de la inspiración en el trabajo conjunto. También es importante comenzar a planificar quiénes serán los clientes con los cuales testeamos el último día del Sprint.

Día 3. Museo del arte

Llegó el momento de decidir. En esta fase tomamos en cuenta todas las soluciones planteadas desde la individualidad y las discutimos como equipo, de esta manera elegimos, mejoramos y empezamos a bocetar la solución a nuestro reto.

Día 4.  Materialización

Aquí usamos herramientas rápidas y flexibles para crear prototipos funcionales en menos de siete horas, dividimos el trabajo y realizamos pruebas de equipo entorno a las funcionalidades. Paralelamente, desarrollamos un guión de la entrevista a usuario y confirmamos con estos el testeo para el día 5.

Día 5.  Validación del prototipo

Es hora de poner a prueba nuestro prototipo. ¡No más de cinco! esta es la principal regla. Al terminar las pruebas de usuario, debemos revisar nuestro tablero de post it, agrupar patrones, tomar decisiones, realizar propuestas de mejora y estamos listos para el ciclo ¡Lean Startup!

En Pragma acogemos la metodología Lean Startup desde IN-LAB, ya que con ella podremos iniciar un ciclo de mejora continua que nos llevará a revisar aprendizajes e iterar bajo nuestro propio proceso de diseño, optimizando tiempos y recursos, además de ser un proceso muy potente para elevar el nivel de los equipos, impactando directamente mejoras en tu negocio.

Es así como  IN-LAB, nuestro Laboratorio de Innovación, se convierte en el lugar en donde la creatividad, la tecnología y el mercado convergen para “Cocrear  las ideas y transformarlas en mínimos productos viables”.

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