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El marketing relacional: la conquista eterna de tus clientes

Melissa Gómez Gutiérrez
30 de octubre de 2018
2 min. de lectura
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El marketing relacional busca enamorar a los clientes, es estratégico desde el momento en que los capta hasta que los fideliza. Es ahí donde no podemos olvidar que ese instante comienza, pero no termina, eso nos hace pensar que el marketing relacional se parece al amor.

Solo piensa en lo que haces cuando alguien te gusta, primero piensas en cómo puedes ser tan interesante como para atrapar la atención de esa persona, hay que hacerse notar para poder cumplir el primer objetivo: saber dónde vive, tener su correo, su teléfono, en fin, todo lo que te permita comunicarte para invitarla a salir.

Aún no sabes qué le gusta, ni qué está buscando, por eso sacas tus beneficios, lo que conoces, todo lo que tienes para ofrecer a su vida, y seguro algo le debe interesar, solo si logras cautivarla, podrás tener sus datos.

Con los datos comienza la magia. La contactas y le das la opción de ir a comer o a cine y ¿por qué no? hasta a una fiesta y según su elección, comienzas a tener más información, saber cómo tratarla y sospechar qué le gusta.

En la cita tienes que estar atento a sus comportamientos porque la información, por más mínima que sea, se convierte en datos a tu favor.  

Ahí precisamente, comenzamos a entender que los datos no solo son un número de teléfono, una dirección ni un mail porque te permiten sacar conclusiones, pronosticar y reaccionar en esta eterna conquista.

Por ejemplo, cuando descubres que esa persona ama el cine, seguro tu próximo paso a seguir será recomendarle una 'peli' o compartirle un artículo sobre una crítica de su película favorita.Es por ello, que conocerla te permitirá ser asertivo en cada paso que des y aumentar el interés por ti.

Incluso, si en tu tercera cita haces algo que no le gusta, se vuelve información a tu favor para conocerla cada vez más, ahí está la clave de esa conquista, escuchar, entender y descubrir para poder sorprender.

Cuando hablamos de sorpresas, debemos reconocer que ese es el camino para ser novedoso y no aburrir, no puedes hablar en cada cita de lo mismo, ni llevar a esa persona a los mismos lugares, porque ahí está el mal de toda relación: la monotonía.

Para vencer ese gran mal que surge en este camino de la fidelización, debes recordar que esta no es tu primera relación, hay que aprender de lo bueno y lo malo de las pasadas, aunque esta persona a la que buscas enamorar, es diferente a todas las anteriores y no puedes tratarla igual.

Es aquí donde es valiosa la personalización, lo que le agrega valor a la relación, entonces debemos comenzar por entender que personalizar no es sólo llamar a alguien por su nombre, es transmitir magia con los datos, porque ya sabes que le gusta y que no, que otras cosas pueden interesarle para sorprénderla con regalos, detalles y conocimiento solo para esa persona.

Si usas a tu favor esos datos que llegan de cada detalle, sin  importar lo insignificante que sea, y los conviertes en conocimiento para accionar en contenidos, conversaciones, sorpresas y regalos personalizados, serás el galán de la fidelización y tu relación tendrá éxito. Eso mismo pasa con los negocios cuando usas de forma correcta  marketing relacional.

Estudios demuestran que el 64 por ciento de clics realizados en campañas de e-commerce se convierten en una compra. Por ejemplo, cuando la marca Pequeñín envía emails personalizados a sus clientes, con un contenido diseñado exclusivamente para cada una, tiene una tasa de conversión del 50 por ciento.

Las madres compran, gracias a la magia del marketing relacional, que además logra que clientes inactivos vuelven a conectarse con la marca porque sienten que los conocen y saben lo que necesitan.

¿Estás listo para construir relaciones llenas de valor con tus clientes? Estás a tiempo de reconquistar los perdidos y conquistar los que apenas llegan.


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