IaaS, PaaS o SaaS: ¿qué son y cuál debería escoger?

Laura Ardila Giraldo
19 de septiembre de 2019
3 min. de lectura
IaaS, PaaS o SaaS: ¿qué son y cuál debería escoger?

Una vez se ha tomado la decisión de contratar servicios en la nube, las empresas se encuentran con un amplio portafolio que es diferente a los recursos tradicionales de infraestructura física con los que han trabajado por años.

Es cierto que existen múltiples proveedores de nube y que cada uno de ellos ofrece soluciones distintas, con nombres y definiciones particulares. Sin embargo, existen tres categorías de computación en la nube en las cuales podemos agrupar todos los servicios que actualmente encontramos en el mercado. 

Por lo tanto, entender los conceptos fundamentales detrás de estas categorías es crucial antes de decidir migrar a la nube. Así tendremos criterios suficientes para elegir el servicio adecuado a las necesidades de nuestro negocio. 

A continuación te explicamos cada categoría de servicios:

Infrastructure as a Service (IaaS) 

En esta categoría entran todos los servicios que tienen una mayor similitud con los recursos de cómputo tradicionales. 

En general, en estos servicios se aprovisionan máquinas virtuales que se componen de procesadores, memoria RAM y almacenamiento. En ellas se instala un sistema operativo particular, sobre el cual podemos realizar las mismas acciones que se ejecutan en una máquina física. 

En Amazon Web Services (AWS), este servicio se conoce con el nombre de Elastic Compute Cloud (EC2), e incluye múltiples servicios relacionados con la gestión de máquinas virtuales de cómputo, almacenamiento y seguridad.

Platform as a Service (PaaS)

En esta categoría se encuentran aquellos servicios que están preparados para que el usuario los integre con sus soluciones tecnológicas. En este caso, el proveedor es el encargado de la administración de la infraestructura que soporta la plataforma. 

seguridad-con-cloud

Pensemos por ejemplo en un motor de base de datos MySQL. Si quisiéramos instalarlo en una máquina física, lo haríamos sobre un sistema operativo que nosotros controlaríamos, y de igual manera si se instalara sobre una máquina virtual de la categoría IaaS. 

< Conoce aquí 3 tipos de aplicaciones para ejecutar en la nube >

Ahora, si quisiéramos consumir este motor de base de datos como plataforma, AWS ofrece el servicio Relational Database Service (RDS). En este servicio, Amazon expone un conjunto de motores de bases de datos que están preparados para que el usuario los consuma. Así se cuenta con todas las funcionalidades de las máquinas físicas, pero sin tener que lidiar con la gestión de la infraestructura. Solo nos preocuparíamos por usarla. 

Software as a Service (SaaS) 

En esta categoría, el proveedor es el propietario del software y lo distribuye bajo un modelo de cobro por consumo. Por ejemplo, un servidor de correo electrónico. Si quisiéramos instalarlo y configurarlo en una máquina física o virtual, tendríamos que preocuparnos por una gran cantidad de detalles, como el procesamiento, el respaldo de la información y la alta disponibilidad del servicio. 

Por otro lado, si decidiéramos consumir este servicio bajo el modelo SaaS, podríamos utilizar soluciones en la nube como el Simple Email Service (SES) de AWS. Este nos proporciona un servicio de correo electrónico que consumimos bajo demanda y el cual no podemos administrar a nivel de sistema operativo o plataforma. Esta es la principal diferencia con respecto a las categorías expuestas anteriormente. 

Los servicios SaaS se consumen como software a través de llamadas a API. Aunque el usuario desconoce la infraestructura y las plataformas que soportan estos servicios, el proveedor garantiza alta disponibilidad, escalabilidad y tolerancia a fallos.

Es importante resaltar que en la elección de cada uno de estos modelos hay dos variables por considerar. La primera de ellas es el nivel de control que requerimos sobre los diferentes componentes de nuestra solución tecnológica; en segundo lugar, la velocidad con la que requerimos que estén disponibles.

En el caso del modelo SaaS, la disponibilidad para el consumo del software se mide en segundos; en el modelo PaaS, en minutos, y en el modelo IaaS, en horas o incluso en días. 

Finalmente, al tener claros los detalles de cada una de las categorías, podremos seleccionar los servicios más adecuados de acuerdo con las capacidades y necesidades de nuestra organización. Pensemos, por ejemplo, en cómo cambia la responsabilidad de seguridad de la información en el modelo IaaS y en el SaaS. En este último, el proveedor de nube ofrece garantías en términos de privacidad y seguridad, mientras que en el modelo IaaS la responsabilidad sería completamente nuestra.

Guía para crear una aplicación serverless en 4 pasos

Te puede interesar

Otros artículos de Transformación digital

Suscríbete