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Por Steven González  -  Agosto 22 de 2019

La cuarta revolución industrial también es creativa

Gabriel Andrés Acero
21 de mayo de 2019
6 min. de lectura
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Es innegable el impacto que la tecnología digital representa en la actualidad. Hoy nos enfrentamos a la cuarta revolución industrial, una era que está cambiando el rumbo de la vida como la conocemos, reformulando la economía mundial, los sistemas productivos y la relación funcional entre personas y máquinas.

La digitalización, la automatización y la robótica modifican radicalmente nuestra forma de relacionarnos y de actuar, también cambian las industrias y los sistemas económicos. Sin embargo, las transformaciones más importantes aún están por venir.

Se estima que más del 40 por ciento de la mano de obra actual será reemplazada en las próximas décadas; los trabajos operativos y los procesos basados en ejecución repetitiva serán los primeros en la lista.

En el transporte, por ejemplo, pronto veremos cambios notables, pues mientras la conducción autónoma toma más fuerza, también se transforma la propiedad del transporte, cambiando el uso, la producción y sus estructuras económicas.

Podemos ver como una marca relativamente nueva como Tesla ha revolucionado la industria a través de un sistema de conducción asistida sin precedentes y un modelo de consumo eléctrico y sostenible que ha cambiado la oferta y la demanda del mercado, obligando a las marcas líderes a adaptarse rápidamente, apostando por un futuro de conducción autónoma y sostenible.

Un nuevo escenario en el que ya no se habla de carros sino de movilidad y sostenibilidad, llevando a las marcas tradicionales de la industria y a las grandes de la tecnología, como Google, a poner los ojos y su músculo financiero en la movilidad del futuro.

Cambios en educación y economía

Actualmente, algunas de las competencias profesionales más demandadas son: Diseño de Interfaces (UI), experiencia de Usuario (UX), SEO, SEM, Analistas de Data, Estrategas y facilitadores de innovación en procesos de Design Thinking o Agilismo, habilidades, que exigen actualización en tiempo real, pero que requieren de práctica o de certificaciones específicas. Esto significa que el tiempo que le toma a la academia formar mano de obra calificada es ineficiente y fuera de contexto.  

Para saber más de las profesiones del futuro, lee: Conoce los trabajos de la era digital

En un mundo donde la mitad de los trabajos actuales serán reemplazados por la tecnología, los esquemas académicos tradicionales deberán ser reevaluados, pues los trabajadores tendrán que ser más competitivos y entregar valor real y tangible en el menor tiempo posible.

El revuelco de esta revolución también nos hace preguntarnos sobre los efectos en las bases de la economía, pues el consumo, la producción y la mano de obra serán los más afectados.

Mientras las empresas logran sistemas de producción más rápidos, baratos y eficientes, la clase trabajadora contará con menos oportunidades para sobrevivir a la transición laboral, pues competirán con una economía productiva autónoma. Esto generará, una población con capacidad de compra cada vez más reducida o inactiva.

Esto lo podemos ver con mayor claridad al comparar la mano de obra de las grandes marcas en la actualidad, con sus equivalentes años atrás. Por ejemplo, Facebook hoy requiere sólo una fracción de los trabajadores que requería General Motors en su apogeo.

Por otro lado, paradójicamente la democratización de la producción tomará una nueva dimensión: la impresión 3D y la fabricación casera de productos a costes muy bajos y personalizados, retará a las marcas a adaptarse a necesidades que aún no conocemos.

El sistema de producción en línea y distribución con más de 200 años de historia está a punto de cambiar, ahora existen miles de Fab Lab (Fabrication Laboratory) distribuidos a manera de red de producción global que permitirá por ejemplo diseñar un producto en Medellín y producirlo en Barcelona con sólo enviar un código.

Paralelamente, hoy podemos adquirir una impresora 3D por sólo 200 dólares, permitiendo convertir una casa de familia en un pequeño centro de producción artesanal tecnológica, donde cada integrante de esta familia podrá fabricar sus propios objetos funcionales. Dentro de poco si queremos unos nuevos zapatos podremos comprar un código y producirlos directamente en casa.

Como vemos, la revolución tecnológica cambiará nuestras verdades y certezas actuales, viviremos más cambios en los próximo 30 años, que los vividos como humanidad en los últimos mil años. Lee: Agilismo, clave para la transformación digital

¿Cómo crear valor real en la era digital?

La industria de la publicidad, el mercadeo y la creatividad, por supuesto no quedan exentas de esta vorágine de cambios. En los últimos años hemos visto cómo la dinámica de las agencias ha cambiado radicalmente, ahora los datos y la tecnología son los nuevos actores principales del negocio.

Transformando la creatividad con tres consecuencias principales: la anulación del intermediario, la democratización de la creatividad y la caída del valor económico de la creatividad, generando un cuestionamiento extra hacia las agencias, el actor principal del negocio, pues ahora la creatividad no sólo proviene de estos templos sagrados que dominaban la industria irrevocablemente.

Hoy la creatividad es un proceso que puede ejecutarse desde espacios cada vez más dinámicos y austeros, creando diversos actores: agencias boutique, agencias micro especializadas, equipos in house, plataformas de pago por servicios, entre otros, permitiendo que los clientes, en algunos casos, puedan aumentar el control, reducir tiempos y costos de sus proyectos.

Esto convierte a las agencias tradicionales en opciones cada vez más costosas y engorrosas, pues la burocracia en los procesos castiga directamente los costos de los proyectos. Por esta razón, nos debemos preguntar qué podemos hacer para adaptarnos a esta transformación sin convertirnos en víctimas del cambio.

En primer lugar, debemos categorizar la creatividad y entender las diferencias que enmarcan la diversidad de actores, pues existe una creatividad operativa y otra más avanzada.

Las habilidades más operativas y repetitivas siempre serán más fáciles de emular por la competencia, por un nuevo actor o en este nuevo paradigma por la automatización y la tecnología.

Por esta razón, nuestra creatividad siempre deberá estar en el segundo territorio; una creatividad estructural, estratégica, científica, consciente del negocio y, sobretodo, entendida como una creatividad que evoluciona constantemente y que se anticipa a los cambios de la industria, aprovechando en tiempo real cada nuevo insumo que la tecnología ofrece.  

Lo anterior nos lleva a evaluar las bases de la creatividad y entender en esencia cómo podemos generar valor real y diferencial para la industria y para nuestros clientes.

5 Claves para adaptarse al cambio

A continuación, conoce las cinco claves que nos permiten adaptarnos a la revolución digital y salir victoriosos en esta transición.

1. Comunión de contextos

La innovación no significa crear productos o servicios de la nada, estamos acostumbrados a juzgar la creatividad y la innovación desde la originalidad absoluta.

Sin embargo este concepto en la práctica no existe, pues todo lo que vemos y usamos es la construcción de llevar un concepto y un contexto a un nuevo escenario, los avances de todo tipo son la consecuencia progresiva de impregnar un desarrollo en un nuevo contexto.

Por lo cual debemos ver a cada individuo como un vocero de un contexto específico que se basa en su conocimiento y sus experiencias propias, esto convierte a las personas en el insumo vital de la creatividad, pues cada individuo puede ver una situación con una visión distinta.

No obstante, somos más que nuestra individualidad, la comunión de contextos nos permite desarrollar una inteligencia colectiva, logrando que los inputs personales se conviertan en los insumos de una estructura grupal. Aprovechar esta diversidad de inputs y la multidisciplinariedad de los perfiles, nos permite crear y pensar en una creatividad más potente e innovadora.

2. La horizontalidad de la creatividad

En el marco de ser más efectivos y más rápidos sin perder calidad, debemos basar nuestros procesos en metodologías ágiles que nos permitan entregar valor a los proyectos.

Trabajar en células multidisciplinares y equipos de trabajo diversos con poder de decisión hace posible pasar de un esquema vertical a un esquema horizontal, en el que cada integrante se convierte en un líder de conocimiento y ejecución. Así se reducen los tiempos y costos, se mesura la burocracia y se aumenta la eficiencia en los procesos.

Recordemos que las dinámicas tradicionales castigan los costos, mientras que tener un esquema horizontal sumado a metodologías ágiles, nos permite crear proyectos más eficaces, conscientes del alcance y mucho más participativos.

3. La creatividad es más que la esencia de una labor

Tradicionalmente hemos visto la creatividad como la virtud de unos pocos, difícil de juzgar y de validar. No obstante, las dinámicas actuales nos obligan a replantear esta visión, ahora el negocio y el usuario son los actores principales de este esquema, sólo validando los resultados en función de esta relación podemos juzgar correctamente la creatividad.

No existen fórmulas ni verdades absolutas, cada proyecto pide un análisis estratégico y profundo que da como resultado caminos e hipótesis que deben validarse con el usuario final y con el negocio. En este contexto los datos son realmente los validadores de eficiencia y por consecuencia de creatividad.

4. Reducir la tensión entre interlocutores

Esta nueva era digital también nos ofrece herramientas que reducen la fricción tradicional entre clientes y agencias, pues los datos nos permiten tomar decisiones basadas en rendimiento y no en el ego del vocero, dejando como protagonista a nuestros usuarios y su relación directa con nuestro objetivo de negocio.

Los tiempos, los recursos y la inversión también se ven positivamente afectados en esta nueva relación, pues las decisiones dejan de estar paradas en un escenario de subjetividad para pararse en el terreno de la objetividad medible y cuantificable.

5. La tecnología, nuestro mayor aliado

Por último tenemos que ver a la tecnología como el aliado inseparable que nos permite llegar a un mejor y nuevo alcance a una velocidad cada vez mayor, debemos ser líderes de cambio, no nos podemos permitir quedar rezagados, ser pioneros debe ser el mantra de nuestro trabajo, pues la innovación es la consecuencia directa de la creatividad.

La tecnología ha cambiado nuestra vida porque está profundamente ligada a la palabra solución, debemos desarrollar proyectos que se muevan con esta lógica, que se anticipen y que utilicen cada nuevo avance como herramienta de trabajo.

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