Lean Startup y su importancia en el diseño de productos

Emerson Gutiérrez
18 de julio de 2018
5 min. de lectura

Para aumentar las probabilidades de éxito de tu producto, usa Lean Startup, una metodología que reduce drásticamente la incertidumbre que envuelve a un negocio nuevo. Aunque no existe la fórmula secreta para alcanzar la gloria fácilmente, amplía esa posibilidad.

En los últimos 15 años, hemos vivido una ‘era’ de renacimiento empresarial, cada día, surgen emprendedores de todo tipo, prometiendo soluciones a los problemas de las personas, pero con esa misma velocidad, la mayoría de ellos fracasa por falta de validación de ideas y claridad en el producto que promete solucionar una necesidad.


Entonces por qué los emprendedores deben trabajar con Lean Startup: al usar esta metodología, se cuestionan constantemente si la solución que están por diseñar realmente necesita ser creada, y eso se logra, sacando a la luz de forma ágil e iterativa el producto para obtener rápidamente retroalimentación de los usuarios, quienes ayudan a mejorarlo y esa acción garantiza que es realmente lo que esperan, ya que no hay nada más inútil que invertir tiempo y esfuerzo en desarrollar una solución que nadie necesita.

Por medio de la validación temprana de ideas o hipótesis, ciclos cortos de trabajo, experimentación y  eliminación de procesos que no aporten valor al producto o meta que busca una compañía se sabe si se va por la dirección correcta. Esta metodología es acertada para la creación de empresas y se puede aplicar en muchos sectores.

Lean UX, ágil para crear experiencias consistentes

Mejores resultados

Eric Ries, programador de California, hizo parte de ese boom de emprendedores que crecían y caían con rapidez en su búsqueda de respuestas y soluciones a estos “desplomes” empresariales.  

En el 2008, Ries comenzó a estudiar Lean Manufacturing, un modelo de gestión de procesos implementado por empresas de manufactura japonesa, que mejoró notablemente el sistema de producción de Toyota, el fabricante de automóviles.

Ries se apropió de estas metodologías y con algunos cambios, comenzó a aplicarlas en su startup IMVU, una plataforma para mensajería instantánea con avatares en 3D.

Los buenos resultados no se hicieron esperar: una empresa con ingresos anuales de más de 50 millones de dólares, más de sesenta millones de avatares creados y una larga fila de emprendedores de todos los tamaños solicitando la asesoría de este emprendedor para el desarrollo de sus productos.

Todo este conocimiento y experiencia enfocado al mundo de los nuevos negocios, Ries lo denominó Lean Startup y lo plasmó en su famoso libro: “Lean Startup, cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua”, publicado en 2011.

Lean Startup

Foco de Lean Startup

Lean Startup se enfoca en el conocimiento validado a través de un ciclo iterativo de trabajo de Crear-Medir-Aprender, apoyado por el famoso producto mínimo viable (MVP por sus siglas en inglés).

Conocimiento validado: son las ideas o hipótesis que se han verificado si funcionan, o no, en la generación de valor o solución de un problema. Se validan a través de métodos científicos que ayudan a tomar decisiones objetivas para el beneficio de la empresa o un producto.

Crear-Medir-Aprender: este ciclo propuesto por Eric Ries es la metodología planteada para obtener conocimiento validado. Creamos una solución que ayude a verificar una hipótesis, definimos cómo medirla para enfrentarla a usuarios finales y aprendemos de todo el proceso y el resultado.

Producto mínimo viable (PMV): a diferencia de lo que muchos piensan, el MVP no es un sitio web en versión beta o la primera fase de una App, es una herramienta que nos permite entrar en el ciclo de crear, medir y aprender para validar conocimiento de forma rápida y con un mínimo de esfuerzo, optimizando la energía y recursos que se van a invertir.

La metodología en la vida real

Para entender mejor el concepto, veamos un ejemplo práctico de cómo este método puede influenciar positivamente el éxito de un nuevo producto.

Un recién egresado de gastronomía quiere montar su propio restaurante porque piensa que con su conocimiento puede crear excelente platos que le gusten a las personas y tener un alto margen de ganancia (esa es la hipótesis porque no ha probado ese supuesto). Él tiene dos caminos: el tradicional y el guiado a través de Lean Startup, veamos el primero:

Este emprendedor irá al banco, realizará un préstamo de 50 millones de pesos para arrendar un local, adecuar la cocina, comprar insumos e implementos, publicidad y pagar el sueldo de un par de empleados por unos meses.

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Después de muchas semanas de trabajo y planeación abrirá su restaurante con la esperanza de ser exitoso, que lleguen muchas personas, y validar lo que pensaba. Pero si no va nadie y resulta que su hipótesis estaba errada, habrá perdido muchos millones y valioso tiempo, además del golpe anímico que conlleva este tipo de fracasos.

La incertidumbre de saber si su producto va a ser exitoso, o no, es muy alta y el riesgo de invertir tiempo y recursos en una idea que posiblemente no va a funcionar es frustrante,  ¿se te hace conocido este sentimiento?

Ahora veamos el método Lean Startup: el mismo egresado debería primero obtener conocimiento validado, en este caso, verificar si con su experiencia podrá crear excelentes platos y atraer a muchos clientes. Para hacer esto, necesita entrar en el ciclo Crear-Medir-Aprender, por lo tanto debería comenzar a pensar en un PMV que ayude a validar su hipótesis.

Un producto mínimo viable se debe realizar con el mínimo esfuerzo que nos permita validar la hipótesis. Entonces, en vez de prestar 50 millones e invertir mucho esfuerzo y energía, es mejor realizar un préstamo de solo 5 millones de pesos, invertir en un puesto móvil para su negocio y comenzar a pequeña escala para verificar si su conocimiento es suficiente para crear excelentes platos y atraer clientes. Ese sería su PMV. De esta forma, no incurriría en gastos que no le aportan a validar su hipótesis.

Luego de tener funcional su PMV, podrá diseñar su plan de medición, salir al público con su producto y entrar al ciclo de Crear-Medir-Aprender para validar su hipótesis.

Si esta es verdadera, podría expandirse sustancialmente, pero con la seguridad de que su idea va por buen camino porque ya obtuvo conocimiento validado y sabe que su público objetivo está dispuesto a pagar por su producto.

En caso de no resultar como él lo esperaba podrá comenzar a ‘pivotear’ para encontrar cuál puede ser la solución para que a sus futuros clientes les gusten sus platos y su negocio funcione: cambiar el menú, ubicarse en otro lugar de la ciudad o quizá puede ser que sólo les interese un postre. Las respuestas las encontrará a través del ciclo iterativo de Crear-Medir-Aprender.

En el caso más oscuro y que ninguna de las soluciones le resulten (sí, es posible que todo falle), habrá validado que su hipótesis es errónea y podrá darse por vencido, pero con la tranquilidad de no haber invertido tanto tiempo, dinero y energía en algo que nadie necesitaba.

En definitiva,  Lean Startup es un método que ayuda a tomar decisiones acertadas sobre los negocios y encaja especialmente en el mundo del software y el diseño de productos y servicios digitales.

Si quieres conocer más de esta metodología, una buena recomendación es leer el libro “Lean Startup, cómo crear empresas de éxito utilizando la innovación continua”.

Si quieres la ayuda  de expertos, en Pragma somos partidarios de Lean Startup, lo que nos permite optimizar los recursos de nuestros clientes y aumentar las probabilidades de éxito en las soluciones que diseñamos, creando experiencias memorables para los usuarios finales.

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