Pragma S.A. está ejecutando un proceso de internacionalización

Santiago Ospina
28 de julio de 2016
2 min. de lectura

Cuando se decide emprender una nueva idea de negocio, uno de los principales objetivos, metas o sueños de los fundadores es llegar a un lugar legendario y conocido a nivel mundial, la meca de los grandes emprendedores y los gigantes de los negocios: Silicon Valley. ¿Pero cuál es el mejor camino para lograrlo? 

“Internacionalizar una compañía no es tarea fácil, y no se trata solo de exportar, va más allá de eso. Requiere de una estrategia bien fundamentada y mucha investigación del mercado al que se quiere llegar”, esto afirma Santiago Ospina, director comercial de Pragma, quien ha trabajado desde Silicon Valley impulsando este tipo de empresas. 

Con el fin de poder internacionalizarse de manera correcta, es indispensable tener claros los motivos para hacerlo. Cuando estos son proactivos, se originan por decisión propia y buscan aprovechar nuevas oportunidades. Algunos de estos motivos son los siguientes: 

Ventajas de rentabilidad:

Obtener mayores y mejores ingresos contando con negocios en otros países del mundo. 

Productos/servicios únicos:

La posibilidad de ofrecerle al cliente exclusividad, algo que no encuentren fácilmente en su localización geográfica. Esto le dará no solo un plus a la compañía sino también al consumidor. 

Ventajas tecnológicas

Contar con tecnologías para competir frente a otras empresas. 

Información exclusiva:

Tener un conocimiento que los competidores no tienen sobre el mercado al cual se quiere llegar. 

Beneficios tributarios:

Investigar, conocer cómo se manejan los impuestos y de qué manera la empresa se puede beneficiar de ellos. Esta es una de las razones de mayor peso a la hora de internacionalizar una compañía. 

RAZONES REACTIVAS

Si por el contrario sus razones son reactivas, se buscan nuevos caminos por obligación, debido a los cambios que genera la competencia. Entonces es necesario tener en cuenta lo siguiente: 

Revisar minuciosamente las necesidades y los objetivos de la compañía, pues estos deben guiar los planes de internacionalización. 

Analizar la necesidad estratégica de expandir los servicios a otros mercados, teniendo en cuenta la rentabilidad y la posibilidad de ofrecer servicios únicos, que le permitan a la empresa tener una ventaja tecnológica o información exclusiva para ese mercado específico al que se quiere llegar, así como considerar los beneficios tributarios en otros países.

 Los motivos reactivos pueden surgir en algunos de estos casos: 

Como respuesta a cambios de diferente índole en el entorno de los negocios. 

Por presiones competitivas. Como estrategia competitiva con el fin de persuadir a los clientes. 

OBJETIVOS DEFINIDOS

 Luego de esto se debe evaluar qué se quiere lograr con este gran paso. Usualmente los objetivos de los emprendedores al decidir internacionalizar su negocio son: 

Exportar plataformas. 

Expandir el mercado.

Diversificación del mercado: permite reducir los riesgos. Da la posibilidad de llegar con nuevos productos o servicios que no existían o abrir las fronteras de la empresa a otros públicos. 

Eficacia de costo: producir en otras partes del mundo puede reducir significativamente los costos de operación de una empresa. 

Seguir a los competidores estratégicos: evitar que las empresas que se consideran competencia en el mercado se expandan. 

“Lo más importante es llevar un proceso juicioso, tener claros todos los puntos para no dudar a la hora de llegar a otro país. Conocer muy bien el entorno es vital, y otro de los grandes pilares para lograr internacionalizar con éxito un negocio es tener claro qué decir a la hora de convencer a inversores o posibles socios. Elaborar un “elevator pitch”, o discurso de venta, resumido, conciso y claro, que en pocas palabras describa el producto o servicio, los clientes y el mercado, que especifique quién está detrás de la compañía, qué problemas resuelve, cuál es su diferencial y su valor agregado. Debe ser tan corto como lo que duraría un viaje normal en un ascensor de un piso al otro, siempre teniendo en cuenta que las personas de negocios no cuentan con demasiado tiempo para escuchar a alguien”, concluye Ospina.

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