Para ver

Para escuchar

ir a Academia Pragma
Próximo evento

Próximo evento
Por Cristian Correa y Sebastián Henao - Mayo 30 de 2019

Radiografía de un líder de equipos de alto desempeño

Deicy Johana Pareja M.
7 de marzo de 2019
3 min. de lectura
h_radiografia_de_un_lider_de_equipo

Un líder de un equipo de alto desempeño es positivo, se exige a sí mismo, guía a su equipo, brinda espacios de aprendizaje, construye confianza, sabe cómo actuar en momentos difíciles y logra que las personas hagan las cosas con autonomía y valor.  

Ese líder inspira con ejemplo, escucha y propicia un clima organizacional armonioso, con valores y autonomía. Es estratega, forma a su equipo para que mejore tanto en lo profesional como en lo personal.

Además, logra que las personas reconozcan sus debilidades, así como sus fortalezas, sean tolerantes al error y respeten las distintas opiniones.  Un guía de un equipo de alto desempeño no pierde el foco, gana seguidores e inspira confianza al tener una visión clara, ser transparente y paciente. 

No significa que un líder no pueda tener defectos ni cometer errores. Claro que sí, pero no pierde la dirección en momentos de crisis, tampoco deja que las diferencias con otros afecten su trabajo ni el desempeño su equipo o la cultura organizacional. 

Es el caso de Steve Jobs, el cofundador de Apple, quien era brillante, sabía guiar a las personas, pero también era conocido por ser un jefe duro. Aún así, propiciaba un ambiente colaborativo, con innovación y crecimiento continuo.

Además, impulsaba la creatividad y la calidad, cualidades que aún reflejan los productos de Apple, tras la muerte de Jobs (5 de octubre de 2011). Este líder entendía muy bien el negocio, transmitía inspiración para superar cada versión en diseño, tecnología y experiencia de usuario.

Jobs tenía claro a quién reclutar, a personas  multifacéticas  y talentosas para inspirarlas a brillar. Les compartía experiencias y conocimientos para que crecieran. De hecho, en distintas reuniones afirmó: “Mi trabajo no es llevarme bien con las personas, sino conseguir que lo hagan cada vez mejor”.

Por esa razón, sus colaboradores lo adoraban y fueron pocos los que renunciaron a su trabajo o lo criticaron. Un verdadero líder no quiere brillar solo sino con su equipo de trabajo, por ello, facilita la madurez  y el crecimiento continuo para formar a su equipo.  Para saber más, lee cómo gestionar equipos de alto desempeño 

El desempeño depende del liderazgo

Un verdadero líder sabe qué hacer durante las cuatro fases, que describió el teórico de grupos dinámicos, Bruce Tuckman, por las que atraviesan los equipos en su desarrollo:  Forming (formación), Storming (conflicto), Norming (normalización) y Performing (desempeño).

Si quieres profundizar en estas etapas, lee: Claves para formar un equipo de alto desempeño.

En esas etapas identifica las relaciones de los miembros, analiza sus habilidades y la actitud de cada uno para trabajar. Además, ayuda a eliminar barreras personales,  infunde respeto, tolerancia y una cultura de colaboración.

El alto desempeño de los integrantes de un equipo depende del liderazgo y del acompañamiento de quien los guía, si logra inspirar compromiso, eficacia y pasión, impulsa a sus colaboradores, sin necesidad de jerarquías e imposición.

líder de un equipo

Cuando los equipos se forman, el líder tiene el reto de elevar el nivel de conciencia de las brechas del conocimiento, porque cuando los miembros ignoran lo que no saben, no pasa nada, pero cuando reconocen su ignorancia, dan el primer paso para empezar un camino de aprendizaje y obtienen mejores resultados.

Así lo explica Carlos Palacio,  agile Coach de Pragma, quien además precisa que en la primera fase (Forming ), la labor del líder es acompañar a su equipo; en la segunda (Storming), mediar en la solución de conflictos para que las personas no se queden patinando sino que avancen a la siguiente fase (Norming) para pactar acuerdos de trabajo y tener mejor comunicación. 

En la tercera etapa, la retroalimentación efectiva es muy importante para ayudar al equipo a moverse a la última (Performing), donde alcanza autonomía e independencia. En definitiva, el reto de un verdadero líder es ayudar a los miembros de su equipo a reconocer sus falencias, a respetarse los unos a los otros y a limar perezas.

Una vez lo logre, el equipo mejora continuamente. No obstante, cuando los miembros alcancen el punto máximo y sean autónomos, el líder no puede desaparecer, por el contrario, está ahí para motivarlos, evitar que se estanquen e impulsarlos para que emprendan nuevos caminos de aprendizaje.

equipo

“Al principio todo gira alrededor de las tareas, pero las conversaciones empiezan a migrar hacia el valor.  Al final, un equipo de alto desempeño vive feliz, ama lo que hace, tiene un propósito y hay buenas relaciones laborales, eso es lo que logra un verdadero líder”, resalta.

En lo que coincidió Carlos Peláez, Scrum Master de Pragma, quien dice que un líder que guíe bien a su equipo se convierte en un referente de mejora continua. Cuando el equipo alcanza la madurez, cualquier cosa que lo limite, se remueve porque los integrantes son personas que disfrutan del logro y de la excelencia. 

Un líder de un equipo de alto desempeño es una inspiración, logra que otros  se motiven para ser mejores, para innovar y tener valores como cooperación, respeto mutuo y aprendizaje continuo.

Guía para formar equipos de alto desempeño

Te puede interesar

Otros artículos de Transformación digital

Suscríbete