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Por Steven González  -  Agosto 22 de 2019

Un equipo de alto desempeño vive y piensa positivo

Sara Munevar
9 de mayo de 2019
3 min. de lectura
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Si te digo que no pienses en un atardecer hermoso en el mar, apuesto que te imaginaste en la playa viendo un cielo naranja y un sol grande bordeando el mar. A pesar de que la instrucción era que no pensaras en eso, es inevitable hacerlo, esto se debe a que nuestro cerebro es incapaz de asimilar la palabra “no”.

La razón es muy sencilla: al escuchar una oración, ya sea nuestra o de otra persona, escrita o verbal, incluso, cuando nos hablamos a nosotros mismos, el cerebro recrea imágenes que tiene almacenadas y representan lo que procesamos, entonces como el cerebro no posee imágenes para representar la palabra no, sencillamente la omite.

Cada pensamiento o imagen que pasa por tu cerebro, influye en tu vida. ¡Créelo! Sin embargo, como hemos crecido bajo una cultura en la que se imponen las expresiones negativas, los pensamientos que más fluyen por nuestra cabeza son de las cosas que no deseamos.

Ahora, quiero hablarles de un equipo de alto desempeño porque se caracteriza, entre otras cosas, por tener personas que viven y piensan positivo. Esta sola característica influye drásticamente para que se logren objetivos grandiosos.

¿De qué forma lograrlo? Como todo en la vida, es cuestión de entrenarnos, el primer paso es concientizarnos de la cantidad de veces en el día que hablamos en negativo, por ejemplo: “No te vayas aún. No hemos terminado” “¿No será mejor hacerlo de otra forma?” “¡No se puede hacer así!”.

Una vez nos concientizamos, debemos buscar la forma de expresar lo que decimos en negativo, de una manera positiva. Si te fijas en los ejemplos que mencioné antes, que son frases muy comunes, ¿que pasaría si las decimos sin incluir el “No”, es decir, de forma positiva? Por ejemplo: “Me gustaría que te quedaras un poco más para que logremos terminar.” “Podemos hacerlo de esta otra forma.” “Ya intentamos hacerlo así y creemos que es mejor de esta otra manera”.

Solo con estos sencillos ejemplos, podemos ver la magnitud que tiene un mensaje construido en positivo. Cuando hablamos en positivo damos el mensaje más completo. Si nos hablan en positivo, nuestro cerebro inmediatamente obtiene una sensación receptiva para seguir escuchando. ¡Compruébalo por ti mismo!

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¡Saquemos provecho a la tecnología! Hoy en día, se ha incrementado nuestra comunicación escrita y, por lo tanto, debemos tomar ventaja de esto. Es una forma más fácil para empezar a entrenar nuestro cerebro a pensar y hablar de forma positiva.

Antes de enviar un mensaje escrito, podemos leerlo de nuevo y darnos cuenta como nos estamos expresando. Al escribir, generalmente contamos con más tiempo para pensar cómo convertir un mensaje negativo en positivo. Nunca será tiempo perdido el que inviertes para validar y ajustar tus mensajes escritos.

Al momento de hablar es un poco más complejo, se requiere de mayor práctica y de saber pensar antes de empezar a hablar. Sin embargo, parte del entrenamiento, al igual que de un equipo de alto desempeño, consiste en hacer la corrección a tiempo.

Justo después de que te expreses en negativo, si eres consciente de que lo hiciste, te puedes disculpar y decirle a tu receptor que vas a pasar en positivo lo que dijiste en negativo. ¡Dilo de forma abierta! No te avergüences de querer mejorar tu comunicación y esto ayudará a que el receptor de tu mensaje te entienda mejor.

Tener pensamientos positivos incrementa nuestro bienestar y el de quienes nos rodean. Estos pensamientos, nos permiten adoptar una actitud optimista, a ser más creativos, tener mejor salud, aumentan la motivación para luchar por nuestros objetivos, elevan el autoestima y el autocontrol, reducen el estrés e influye en quienes nos rodean.

Vivir en positivo es contagioso, por ello si lo haces, verás un cambio en los equipos de los que eres parte activa,  sea cual sea el entorno: familia, trabajo o amigos. ¿Necesitas otro argumento para empezar a tener un cambio en tu vida y vivir en positivo?

Una vez, esta práctica haya transformado a tu vida (y estoy segura de que así será) llegarás a una etapa en la que querrás que los otros también lo hagan. Si quieres saber más de equipos, lee: Gestión de equipos de alto desempeño

Si eres esa semilla que contagie a todos verás cómo tu equipo llegará a ser un equipo de alto desempeño, mejorando su productividad y la calidad de los entregables, resolviendo más fácil cualquier adversidad o impedimento que se les presente y logrando así cualquier desafío que se propongan.

Guía para formar equipos de alto desempeño

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