Ya no basta con automatizar los procesos de negocio

3 de abril de 2014
2 min. de lectura

La automatización de procesos de negocio como disciplina organizacional nos permite entender mejor y con mayor detalle nuestros procesos de negocio para mejorarlos.

La automatización de procesos de negocio como disciplina organizacional nos permite entender mejor y con mayor detalle nuestros procesos de negocio para mejorarlos.

Sin embargo, las prácticas tradicionales que las organizaciones hemos venido utilizando para la automatización de nuestros procesos han demostrado que a pesar de que sí nos permiten entenderlos y mejorarlos, lo hacen con un enfoque y a una velocidad que difiere, en muchos casos, de la requerida por el negocio y el entorno. Para actuar, entonces, de forma adecuada y oportuna como respuesta a estos cambios cada vez más frecuentes y agresivos del entorno, debemos reflexionar acerca de las prácticas que estamos adoptando para mejorar y automatizar nuestros procesos de negocio.

 ¿Son lo suficientemente ágiles y están enfocadas a generar valor para nuestras organizaciones a través de los procesos de negocio automatizados?

 ¿Nos confieren la capacidad de identificar e implementar los cambios de forma adecuada y oportuna?

 Sabemos que la habilidad de monitorear, evaluar y reaccionar ante los cambios en el entorno para mantener los procesos en continuo mejoramiento es un factor clave de diferenciación en el mercado y que las prácticas que adoptemos para automatizar los procesos de negocio tienen un impacto directo en la generación de valor para la organización. Ser ágil no se trata solo de hacer las cosas más rápidamente, si no de producir la mayor cantidad de valor a la organización en el menor tiempo posible, adoptando prácticas que permitan emprender iniciativas de mejoramiento y automatización de procesos basados en la generación de valor de forma incrementada, apalancando el logro de los objetivos de negocio.

 Si concentramos nuestros recursos en la creación de valor durante todo el ciclo de vida de automatización del proceso, generando la capacidad de implementar iterativamente pequeñas mejoras incrementales para adaptarnos de forma continua a los cambios del entorno, estamos asegurando que, a fin de cuentas, tendremos los recursos organizacionales adecuados, haciendo las tareas adecuadas, de la forma adecuada, en el momento adecuado, a pesar de que cuando terminemos una iteración y tengamos las respuestas, el entorno nos puede haber cambiado las preguntas y estaremos entonces en capacidad de desarrollar una nueva iteración de forma ágil para obtener las nuevas respuestas que se nos están exigiendo.

 El factor diferenciador en la adopción de un enfoque ágil en la automatización de procesos de negocio es, precisamente, el enfoque en entregas y victorias tempranas que, mediante la participación permanente y colaborativa de todos los actores de negocio involucrados en la implementación de la aplicación de proceso en cada una de las etapas del ciclo de vida de la automatización, asegura la priorización en la entrega de resultados tangibles de alto impacto en la generación de valor.

 En cada hito definido para el proceso de automatización nos aseguramos de hacer una demostración de la aplicación parcialmente implementada (playback), y en cada uno de los playbacks definidos con un objetivo específico, vamos agregando elementos determinados a la aplicación, manteniendo la integridad del proceso desde la definición del modelo funcional hasta su despliegue para ejecución en el ambiente de producción. Por ejemplo, la definición del flujo del proceso acorde a los requerimientos de negocio en el playback inicial y luego en la siguiente etapa y las interfaces de usuario asociadas a cada tarea humana definida en el flujo del playback anterior. La adopción de principios ágiles para la automatización de procesos nos permite no solo entender y priorizar la generación de valor a partir de la automatización, sino que también nos da la capacidad de implementar todas las etapas del ciclo de vida del proceso de manera iterativa, permitiendo obtener entregables tangibles a corto plazo con alto impacto en la generación de valor para la organización.

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