Para ver

Para escuchar

ir a Academia Pragma
Próximo evento

Próximo evento
Por Pedro Gómez, Marcos Vélez y Gregorio Patiño   -   19 de febrero de 2019

Como bailarina, soy una gran antropóloga

por Gisela Galvis, el 23 de noviembre de 2018

Las clases de baile se vuelven una excusa más para la socialización, el esparcimiento y por supuesto el conocimiento.

Cover_HP_Baile2

Desde hace unas semanas nos hemos tomado el auditorio como una pista de baile. Este es uno más de los espacio destinados para compartir y aprender de otros saberes, y es precisamente la apertura a diferentes saberes, lo que hace a Pragma un espacio potenciador de talentos, destrezas y gustos. Así, las clases de baile se vuelven una excusa más para la socialización, el esparcimiento y por supuesto el conocimiento.

Desde mi experiencia, como una más de esas personas con una seria inclinación a la  arritmia, que ha iniciado por lo menos 5 cursos de baile y nunca ha terminado ninguno, reconozco un pequeño triunfo en asistir cada 15 días a clases, y siempre tener el ánimo de hacerlo.

Creo que parte de lo que integra ese pequeño triunfo, es el ambiente que Pragma en general brinda. Me refiero a la disposición de aceptar otras formas de ser-sentir, pensar y crear… que  incluso en los pequeños momentos o espacios se transmite.

_M9A9298

Además, espacios como las clases de baile permiten conectar de otras maneras con lo que cotidianamente hacemos, dentro y fuera de la oficina. Creo fuertemente en la idea de que todo está conectado. Así, la mente - lo que piensas, está enlazado al cuerpo - lo que haces; y si tienes buenos estímulos, sean mentales, espirituales o corporales... lo que resulta en tu hacer, casi siempre es semejante.

Por ello, agregar un poco de movimiento o arte a un ambiente laboral, desde mi perspectiva, siempre dará buenos frutos, despertará más creatividad y más ganas de hacer.