Computación en la nube: ventajas para la transformación digital

Juan Ricardo Herrera Gómez
1 de agosto de 2019
3 min. de lectura
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En Colombia, el 98% de las organizaciones considera importante promover el uso de las tecnologías emergentes y digitales, según un informe de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).

Este estudio revela que casi todas las empresas del país esperan aprovechar los beneficios tecnológicos de la cuarta revolución industrial. Sin embargo, no todas las compañías tienen una estrategia clara sobre cómo usarlas a su favor.

Por ello, este artículo explica cómo las ventajas de la computación en la nube permiten impulsar la transformación digital de las organizaciones.

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1. Menor inversión inicial

Cuando queremos emprender un nuevo proyecto de tecnología, uno de los puntos clave que se debe considerar es la infraestructura sobre la cual se va a desplegar nuestra solución. En este punto, debemos elegir entre la computación en la nube o soluciones de infraestructura física.

Antes del auge de la computación en la nube, o Cloud computing, y de que grandes compañías como Amazon, Google y Microsoft ingresaran en este mercado, lo normal era tener una infraestructura física (on premise) dentro de nuestra empresa.

Tener una infraestructura de este tipo requiere una inversión en tiempo que se termina convirtiendo en una desventaja de oportunidad. Además, implica un costo inicial alto para la compra y la configuración de las máquinas y redes necesarias. A esto se suma que puede implicar una pérdida mayor en caso de que el proyecto no culmine de forma exitosa.

Con la computación en la nube, la compra de máquinas no es necesaria. Por eso, de entrada ya se ahorra el dinero inicial invertido sobre estos recursos.

Cuando decidimos migrar a la nube, descubrimos que el tiempo para usar uno o muchos servidores es casi inmediato. Basta con tener una cuenta en un proveedor de nube para que en cuestión de minutos se acceda a un servidor y se pueda probar una aplicación o desplegarla de forma productiva. Aquí podemos hablar de una menor inversión inicial de tiempo que supone también un ahorro en dinero.

Aunque la configuración de redes y de servidores es un paso que no se puede eliminar, sí pueden automatizarse.

2. Agilidad y rapidez

Con la computación en la nube, es posible acceder a diferentes tecnologías de una forma mucho más rápida que con una solución on premise.

Aquí ya no hablamos sólo de máquinas, sino también de los servicios que ofrecen los diferentes proveedores de la nube. Por ejemplo, en la nube de Amazon, con un solo clic, se tiene disponible una base de datos Oracle, Redis o Mongo completamente funcional sin tener que hacer una instalación completa del producto.

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En ese sentido, la velocidad para disponer de diferentes tecnologías que son necesarias para implementar la transformación digital en una organización es mucho mayor si lo hacemos en la nube.

Cuando iniciamos un proyecto de transformación digital, seguramente lo primero que vamos a crear es un Mínimo Producto Viable (MPV) en un corto periodo de tiempo. Si no contamos con una buena velocidad para obtener los productos y tecnologías requeridas, nuestros despliegues serán demorados. Esto atrasará el proceso y nos impedirá probar nuestras soluciones y validar hipótesis de mercado.

Por esa razón, los grandes proveedores de la nube ya contemplan los productos, servicios y funcionalidades específicas para atender este tipo de necesidades. En consecuencia, ofrecen un catálogo para adquirirlos o usarlos de forma instantánea. Por ejemplo, los servicios de biometría en la nube, que facilitan la gestión de identidad sin tener que implementar grandes desarrollos.

3. Flexibilidad

En los proyectos de transformación digital a menudo vamos cambiando nuestros productos a medida que descubrimos el impacto que generan en el usuario.  Nos vemos obligados a cambiar nuestro producto ya sea para mejorarlo o reemplazarlo de forma rápida.

En este caso, la nube vuelve a ser protagonista para este tipo de cambios. Como lo mencionamos anteriormente, la nube tiene la capacidad de entregarnos servicios de forma casi inmediata. Por lo tanto, si encontramos un insigth que muestra la deficiencia de un servicio o el éxito de otro, es posible reasignar recursos sin dejar de prestar el servicio y sin repetir un proceso de compra adicional para obtenerlo. El aprovisionamiento de recursos se realizaría en cuestión de minutos.

También puede suceder que, a través de la inteligencia artificial, en alguna parte de nuestro proceso podemos mejorar y dar mayor valor a los clientes. Por ejemplo, en la nube de Google podemos comenzar a utilizar este servicio y únicamente pagar por el uso que hagamos de este.

Si necesitáramos este tipo de servicios y sólo contáramos con el uso de tecnologías on premise, nos tomaría mucho tiempo hacer los cambios necesarios para poder adaptarlos a nuestro producto. Esto sería demasiado costoso para nuestra organización.

Adicionalmente, la computación en la nube es tan flexible que tiene la ventaja de ejecutar diferentes tipos de aplicaciones, ya sean serverless, de arquitectura tradicional o basadas en microservicios.

Para conseguir de una forma rápida los objetivos que se trazan las empresas en la transformación digital, la nube se ha convertido en una herramienta fundamental, gracias al amplio catálogo de servicios que hoy nos ofrecen grandes proveedores del mercado y, que para bien de nosotros, sigue creciendo año tras año.

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