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Guía de supervivencia

Si quieres construir un barco, no empieces por enviar a los hombres a buscar madera, distribuir el trabajo y dar órdenes… En vez de eso, enséñales a anhelar el vasto e inmenso mar”.

 

Antoine De Saint-Exupery.

 

Pedro Gómez

Febrero de 2020

 

Esté escrita o no, toda empresa tiene una cultura, y Pragma no es la excepción. Así que, ya que de todas formas habrá una, queremos que nos ayude a conseguir resultados grandiosos como personas y como empresa, que nos inspire y nos enamore. Este documento es una invitación para que vivamos la Cultura Pragma.

Nuestro propósito es mejorar la vida de la gente transformando empresas. Somos los pilotos de nuestro destino, buscamos resultados grandiosos, somos prácticos, responsables y parte de la solución.

  • Trabajamos con propósito, entendemos el contexto, la catedral que estamos construyendo y por qué lo hacemos.
  • Confiamos más en la gente, en su buen juicio y en su sentido común, que en los procedimientos y en las políticas. Creemos que un buen proceso les ayuda a obtener mejores resultados a las personas talentosas y que uno malo les ayuda a los mediocres a defenderse.
  • Preferimos fallar en lugar de nunca haberlo intentado. Nadie sabe lo que gana cuando pierde la vergüenza.
  • Nos obsesionamos por los resultados y por las métricas. Medimos lo que agrega valor para aprender, innovar y evolucionar, no para buscar culpables.
    Creemos que los procesos deben ser flexibles, oportunos, limpios y que no se debe modelar la excepción. No penalizamos a muchos por los errores de unos pocos.

Además, tenemos esta guía de supervivencia para hacer más fácil nuestro trasegar hacia la consecución de resultados grandiosos.

Primero el usuario final: buscamos, de la mano de nuestros clientes, mejorarles la vida a los usuarios finales de las marcas; por eso, a la hora de decidir, favorecemos al usuario final antes que al cliente, al cliente antes que a Pragma, a Pragma antes que al equipo, y al equipo antes que a cada uno de nosotros.

Pilotos de nuestro destino: tenemos sueños, propósitos y objetivos claros. Sabemos que nada pasará si nada hacemos, que el mejor plan es el que ponemos en marcha y que el talento no lo es todo. Por eso, somos curiosos, creativos, autónomos, apasionados y perseverantes. Siempre estamos aprendiendo, innovando, evolucionando y compartiendo.

Es la actitud que define a nuestra organización y a cada uno de nuestros equipos. Visualizamos y accionamos siempre de manera ambiciosa: pensamos en grande, hacemos en grande, ganamos en grande.

Conocimiento: buscamos crear un entorno donde las personas como pilotos de su destino aprendan, innoven, evolucionen y se puedan conectar entre sí para que se vinculen con la información, la conviertan en conocimiento y lo compartan. Así, motivamos la creatividad para facilitar la generación, transferencia, integración y utilización del conocimiento en la vida diaria. Nos encanta compartir nuestro conocimiento, entre más enseñamos más obligados estamos a aprender. Sabemos más para resolver mejor.

Reflexión que moviliza: creemos que la reflexión frecuente, individual y colectiva, nos conecta con el aprendizaje, la innovación y la evolución; factores que nos permiten mejorar para obtener los resultados grandiosos que nos inspiran. Reflexionamos para avanzar, no para buscar culpables. Nos preguntamos lo que hemos hecho bien para repetirlo y lo que hemos hecho mal para intentarlo de otra forma; también nos aventuramos a hacer cosas distintas y experimentar nuevos caminos para alcanzar los resultados que buscamos.

El poder de lo simple: buscamos la forma más sencilla de resolver nuestros retos: minimizamos la complejidad, encontramos el tiempo y la forma para simplificar. No dejamos ni hacemos que las cosas se vuelvan complejas. Renunciamos al ego para simplificar y hacer más prácticos los procesos. Resolvemos primero lo que más impacto genere, no trabajamos para la excepción.

Construimos sobre lo construido: creemos que todo debe engranar, evitando esfuerzos aislados. ¿Alguien más estará pensando en esto? Unámonos. Trabajamos de forma iterativa e incremental. De menos a más. Primero lo que más impacto genere y lo que más nos enseñe. Dejamos ruedas andando.

Honestos y respetuosos: somos conscientes de nosotros mismos y nos respetamos para no quedarnos en lo negativo y avanzar. Así mismo, reconocemos al otro como persona y lo entendemos sin juzgarlo. Abrazamos la diversidad, nos ponemos en los zapatos del otro, caminamos un rato en ellos y entendemos que es precisamente eso lo que nos hace más potentes. Así actuamos en lo personal y en lo profesional.

Respeto y autoridad: no toleramos el abuso de autoridad ni que se presione a las personas para hacerlas trabajar con inseguridad, miedo o mediante cualquier otra falta de respeto.

Resultados grandiosos: son los que nos mueven. Los privilegiamos sobre los medios pero nuestros valores siempre están primero. Los buscamos para el usuario final de las marcas que atendemos, para nuestros clientes, para Pragma, para nuestro equipo y para nosotros mismos. Luego, basados en unas métricas objetivas y accionables, los comunicamos y los cobramos.

Nos importan más que seguir los procesos o cumplir las políticas. Usamos nuestro conocimiento, buen juicio y sentido común para alcanzarlos. Entendemos que los procesos son una herramienta más de trabajo. Sentimos orgullo de lo que logramos y de nuestra empresa: no vale la pena trabajar o hacer algo de lo cual no estemos orgullosos; la mediocridad la dejamos en el pasado.

Transparencia: nos comunicamos con honestidad y respeto. Exigimos transparencia cuando tenemos algún asomo de duda. La información está disponible para todos, salvo en algunas excepciones cuando ésta no es solo de Pragma. Trabajamos con contexto y propósito compartidos. No tenemos agendas ocultas. Reconocemos nuestros errores, nos disculpamos y corregimos. ¡Así creamos confianza!

Parte de la solución: somos inconformes por naturaleza, no tragamos entero, siempre buscamos nuevos retos y nuevas formas de hacer las cosas. Cuestionamos las inconsistencias y las incoherencias. Nos encanta proponer y formar parte de la solución.

Comunicación: sabemos brindar y recibir retroalimentación oportuna, clara, sincera, constructiva, basada en los hechos y sus consecuencias. Somos proactivos; cuando tenemos una denuncia que hacer la dirigimos a quien corresponda. No prestamos atención a los mensajes anónimos ni a los corrillos de pasillo.

Decimos lo que pensamos en pos de mejorar nuestra empresa, ya sean sugerencias, felicitaciones o problemas; y lo hacemos con respeto, sin importar las distinciones y desacuerdos. Cuando no estamos de acuerdo lo expresamos y nuestra franqueza no es usada en nuestra contra; sin embargo, respaldamos las decisiones tomadas.

Tenacidad y coraje: no le tememos a la equivocación, aprendemos de ella. Nos reinventamos las veces que sean necesarias. Hacemos lo correcto, así no sea lo más fácil.

Nada pasará si nada haces: no nos gusta la indecisión. Se analiza la situación, se muestran los datos, se tienen los debates y se toman las decisiones. Una decisión imperfecta es mejor que no decidir. Una decisión controvertida es mejor que no decidir. Estamos predispuestos a la acción.

Trabajamos en equipo: solos vamos más rápido, pero bien acompañados llegamos mucho más lejos. Trabajamos desde el propósito que nos une y no desde las responsabilidades que nos separan. Es así como procuramos mantener una buena dinámica de trabajo en los equipos a los que pertenecemos.

Siempre estamos aprendiendo, innovando y evolucionando para alcanzar los resultados grandiosos que buscamos. Nos conocemos como personas y como profesionales, trabajamos codo a codo y confiamos en nuestros compañeros; además, cada tres meses nos tomamos un espacio destinado a compartir un rato y conocernos mejor.

Contexto: siempre buscamos estar ubicados: de dónde venimos, para dónde vamos y cómo llegaremos. Cuál es la estrategia, cuáles son las métricas importantes, qué supuestos hicimos, cuáles son los objetivos, qué responsabilidades tiene cada rol, qué hay en juego, qué sería bueno tener ya (hasta cuándo esperar), cuál es el nivel de precisión esperado (perfecto, beta, alfa), cuál es la definición de éxito y fracaso, quiénes son las personas claves.

Nuestros líderes: dan contexto y dirección, pero no las directrices de cómo llegar. Son “coaches” y mentores apasionados. Nos inspiran, nos brindan contexto, nos retan y facilitan nuestro camino hacia la consecución de resultados grandiosos. Cuando alguien talentoso del equipo mete la pata no lo culpamos, nos preguntamos en qué faltó contextualizarlo. Antes de querer controlar a alguien, primero nos preguntamos: (I) ¿Cómo le podemos dar más contexto? (II) ¿Inspiramos lo suficiente? (III) ¿Está clara la estrategia? y (IV) ¿Están claros los objetivos?

Las organizaciones ganadoras deben concentrarse en acertar más en la diana y no en disparar más flechas.”
― Larry Page

Clientes: nuestra misión es garantizarles una transformación digital ganadora. Los atendemos como Pragma, sin apellidos y con sentido de negocio. Confiamos en ellos. Con nuestro compromiso con los resultados grandiosos nos ganamos su confianza. Somos flexibles, tenemos un propósito compartido, somos responsables y parte de la solución.

Responsables con la información: En Pragma hacemos lo máximo posible para garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información propia y de terceros.

Uso de los recursos: sabemos que son escasos y por eso los cuidamos, los administramos y hacemos buen uso de ellos como si fueran propios. Como adultos responsables, usamos los equipos de cómputo y todos los demás recursos que tengamos a nuestra disposición.

Pragma somos todos: es la gente, los Pragmáticos, la forma en que nos relacionamos, interactuamos, decidimos, aprendemos, actuamos.

Nos ayudamos: somos perseverantes e intentamos resolver nuestros problemas. Sin embargo, sabemos solicitar ayuda a tiempo; y, sobre todo, estamos dispuestos a ayudar, pues entendemos que es la forma en que nuestro equipo se hace cada vez más potente.

Atendemos bien a las visitas: nos encanta compartir con personas que vienen de afuera. Los atendemos en lo que necesiten y los acompañamos en lo que necesiten ya que son muy importantes para nosotros. 

Si van a estar como coequiperos nuestros por varios días, los integramos a nuestra dinámica de equipo, los presentamos en Talento y nos encargamos que durante el tiempo que nos acompañen, se sientan como integrantes de Pragma.

Reuniones: no nos gustan, pero cuando las hacemos dejamos muy claro el objetivo desde la citación. Antes de citar una reunión nos preguntamos: ¿es realmente necesaria?, ¿puedo resolverlo con un chat o correo? Nuestras reuniones son cortas y las finalizamos a tiempo. Respetamos los tiempos de descanso en la agenda de los demás. Invitamos solo a las personas que tengan que estar y que vayan a aportar. Aclaramos la agenda o motivo de nuestra reunión desde la invitación. Entendemos que nada pasará si nada hacemos, así que las acciones al final son claras, medibles, retadoras, realistas, tienen una fecha para su ejecución y un responsable.

Cuando en una reunión nos encontramos en una situación en la que no estamos aprendiendo o contribuyendo, nos movemos. Vamos a otro lugar donde podamos aprender o contribuir.

Antes de aceptar una invitación a una reunión nos hacemos estas preguntas: ¿cuál es el objetivo?, ¿aportaré en la reunión?, ¿es necesaria mi presencia?, ¿puede ser más útil en la reunión alguien más de mi equipo?; que no nos dé pena decir que no.

Vacaciones: nos cuidamos a nosotros mismos y sabemos que debemos descansar y tener un balance entre el trabajo y nuestras vidas, así que no acumulamos más de dos periodos de vacaciones. Si esto llegara a pasar, desde la vicepresidencia de Talento se nos enviará a vacaciones de manera inmediata. Como mínimo por año sacamos cinco días de vacaciones continuos.

Ropa y apariencia: la verdad, poco nos importan. Somos nosotros mismos y nos gusta sentirnos cómodos. Sabemos cómo vestirnos y utilizamos nuestro buen juicio y sentido común para hacerlo de acuerdo con las circunstancias.

Entorno laboral: para gustos los colores. Queremos que cada quien se sienta cómodo con su área de trabajo. Por eso somos libres de trabajar desde el entorno que más se acomode a nuestros gustos y el de los que nos rodean.

Horario: los resultados grandiosos nos importan más que las horas de trabajo y que el lugar donde los producimos. Sin embargo, creemos que la interacción entre las personas genera los mejores resultados. Nuestro horario es flexible, depende de cada uno de nosotros de acuerdo con nuestro equipo de trabajo y nuestras responsabilidades. Cada quien trabaja en el horario que quiera, ni un minuto más tarde.

Algunas ideas que nos rondan la cabeza

  • No nos dejamos arrastrar a la media.
  • Hay que tratar a las personas como adultos.
  • Todos debemos entender el negocio: nosotros, el mercado, la competencia.
  • Estamos orientados a la acción.
  • Le decimos a nuestros compañeros lo que hacen bien, lo que hacen mal y lo que deberían empezar a hacer. Cuando creemos que alguien está equivocado hacemos nuestro máximo esfuerzo por mostrarle su equivocación y no esperamos a que se equivoque para regocijarnos con “te lo dije”.
  • Nos arriesgamos de forma inteligente.
  • Decimos las cosas que diríamos cara a cara.
  • El talento no es suficiente. Se requiere un gran compromiso con nosotros mismos, pasión y perseverancia.
  • Los resultados extraordinarios pocas veces ocurren de tomar riesgos modestos.
  • Somos optimistas.
  • Nos adaptamos: estamos en cambio y evolución constante, comprometidos al 100% con el largo plazo.
  • Estamos ubicados: entendemos la estrategia, las métricas, suposiciones, los objetivos, las responsabilidades en los roles y lo que hay en juego.
  • Somos conscientes de las prioridades relativas: lo que tiene que pasar ya, lo que sería bueno tener (hasta cuándo espera), el nivel de precisión (perfecto, beta, alfa), las métricas que importan, la definición de éxito y fracaso y las personas claves.
  • Entre más enseñemos más obligados estamos a aprender.
  • Tenemos coraje: para reconocernos, confiar en el otro, comunicarnos, tomar decisiones duras, equivocarnos, cambiar y perseverar.
  • Resolvemos y dejamos que nuestros compañeros resuelvan.
  • Cuando solicitamos un encargo verificamos el resultado.
  • Lo que es importante parece importante.
  • Los debates se ganan con datos, no con organigrama. Mostramos los datos, debatimos, decidimos y avanzamos. Una decisión imperfecta es mejor que no decidir. Una decisión controvertida es mejor que no decidir.
  • Nos comunicamos personas con personas. Todas nuestras comunicaciones las hace alguna persona. Las áreas no hablan.
  • Somos un equipo profesional excelente. Contratamos, propiciamos que la gente se desarrolle y despedimos de manera inteligente de tal forma que tenemos siempre a las personas correctas en cada posición.
  • Preferimos contratar personas que son mejores que nosotros y que nos puedan enseñar algo para ser más potentes como equipo.
  • Las conversaciones incómodas preferimos tenerlas cara a cara. No nos escudamos tras el correo o con comunicados impersonales. Las malas noticias tienen un rostro, nombre y apellido.

Nos inspiran

  • Valve. Handbook for new employees.
  • Tom DeMarco y Timothy Lister - Peopleware.
  • Laszlo Bock, Erick Schmidth y Jonathan Rosenberg - Google.
  • Peter F. Drucker.
  • Ricardo Semler - Semco.
  • Agile Manifesto.
  • Daniel Pink - Drive.
  • Garry Hamel.
  • Simon Sinek.
  • Reed Hastings y Patty McCord - Netflix.
  • Dharmesh Shah - Hubspot.
  • Dov Seidman - How.
  • Daniel Kahneman - Pensar rápido pensar despacio.
  • Cass R. Sunstein & Richard H. Thaler - Un pequeño empujón.
  • Michael Litt - Vidyard.
 

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