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Guía de supervivencia

“Si quieres construir un barco, no empieces por enviar a los hombres a buscar madera, distribuir el trabajo y dar órdenes… En vez de eso, enséñales a anhelar el vasto e inmenso mar”.

Antoine De Saint-Exupery.

 

Pedro Gómez

Noviembre de 2017

 

Esté escrita o no, toda empresa tiene una cultura, y Pragma no es la excepción. Así que, ya que de todas formas habrá una, queremos que sea una que nos ayude a conseguir resultados grandiosos como personas y como empresa, que nos inspire y nos enamore.  Este documento es una invitación para que vivamos la Cultura Pragma. 

En Pragma somos los pilotos de nuestro destino, buscamos resultados grandiosos, somos prácticos, responsables y parte de la solución.

  • Trabajamos con propósito,  entendemos el contexto, la catedral que estamos construyendo y porqué lo hacemos.
  • Confiamos más en la gente, en su buen juicio y en su sentido común, que en los procedimientos y en las políticas. Creemos que un buen proceso les ayuda a obtener mejores resultados a las personas talentosas y que uno malo les ayuda a los mediocres a defenderse.
  • Preferimos fallar en lugar de nunca haberlo intentado. Nadie sabe lo que gana cuando pierde la vergüenza.
  • Nos obsesionamos por los resultados y por las métricas. Medimos lo que agrega valor para aprender, innovar y evolucionar. No para buscar culpables.
  • Creemos que los procesos deben ser flexibles, oportunos, limpios y no redundantes, que no se debe modelar la excepción. No penalizamos a muchos por los errores de unos pocos.

Además, tenemos esta guía de supervivencia para hacernos más fácil nuestro trasegar hacia la consecución de unos resultados grandiosos.

El poder de lo simple: buscamos la forma más sencilla de resolver nuestros retos: minimizamos la complejidad, encontramos el tiempo y la forma para simplificar.
No dejamos, ni hacemos que las cosas se vuelvan complejas. Renunciamos al ego para simplificar, para hacer más prácticos los procesos.

Honestos y respetuosos: somos conscientes de nosotros mismos y nos respetamos para no quedarnos en las cosas negativas y seguir avanzando. Así mismo, reconocemos al otro como persona y lo entendemos sin juzgarlo. Abrazamos la diversidad, nos ponemos en los zapatos del otro, caminamos un rato en ellos y entendemos que esta diversidad nos hace más potentes. Así actuamos en lo personal y en lo profesional.

Pilotos de nuestro destino:  tenemos sueños, propósitos y objetivos claros. Sabemos que nada pasará si nada hacemos, que el mejor plan es el que ponemos en marcha y que el talento no lo es todo. Por eso,  somos curiosos, creativos, autónomos, apasionados y perseverantes. Siempre estamos aprendiendo, innovando y evolucionando.

Comunicación: sabemos brindar y recibir retroalimentación oportuna, clara, sincera, constructiva y basada en los hechos y sus consecuencias. Somos proactivos; cuando tenemos una denuncia que hacer, la dirigimos a quien corresponda. No prestamos atención a los mensajes anónimos ni a los corrillos de pasillo. Decimos lo que pensamos en pos de mejorar nuestra empresa, ya sean sugerencias, felicitaciones o problemas, y lo hacemos con respeto, sin importar las distinciones y desacuerdos. Cuando no estamos de acuerdo lo expresamos y  nuestra franqueza no es usada en nuestra contra, sin embargo, respaldamos las decisiones tomadas.

Conocimiento: somos los pilotos de nuestro destino, así que es responsabilidad de cada uno de nosotros aprender, innovar y evolucionar para alcanzar nuestros sueños. En Pragma buscamos crear un entorno donde las personas se puedan conectar entre sí para que se vinculen con la información, la conviertan en conocimiento y así motiven la creatividad y la innovación, de tal forma que se facilite la generación, transferencia, integración y uso del conocimiento en la cotidianidad. Además, pretendemos que cada quien aumente su valor personal y que esté cada vez más cerca de cumplir sus sueños. Nos encanta compartir nuestro conocimiento y enseñarles a nuestros compañeros, a nuestros clientes, a la competencia, a nuestros socios de negocios y a la academia, y por supuesto nos gusta aprender de todos ellos.

Resultados grandiosos: son los que nos mueven. Los buscamos para el usuario final de las marcas que atendemos, para nuestros clientes, para Pragma, para nuestro equipo y para nosotros mismos. Y lo hacemos en ese orden. Luego, basados en unas métricas objetivas y accionables, los comunicamos y los cobramos. Nos importan más que seguir los procesos o cumplir las políticas. Usamos nuestro conocimiento, buen juicio y sentido común para alcanzarlos. Entendemos que los procesos son una herramienta más de trabajo. Sentimos orgullo de lo que logramos y de nuestra empresa: no vale la pena trabajar o hacer algo de lo cual no estemos orgullosos; la mediocridad la dejamos en el pasado.

Trabajamos en equipo: solos vamos más rápido, pero bien acompañados llegamos mucho más lejos. Trabajamos desde el propósito que nos une y no desde las responsabilidades que nos separan. Es así como procuramos mantener una buena dinámica de trabajo en los equipos a los que pertenecemos. Siempre estamos aprendiendo, innovando y evolucionando para alcanzar los resultados grandiosos que buscamos. Nos comunicamos y siempre avisamos de nuestras ausencias a los directos afectados. Nos conocemos como personas y como profesionales, trabajamos codo a codo y confiamos en nuestros compañeros; además, cada tres meses salimos juntos para compartir un rato y conocernos mejor.

Vacaciones: nos cuidamos a nosotros mismos y sabemos que debemos descansar y tener un balance entre el trabajo y nuestras vidas, así que no acumulamos más de 2 periodos de vacaciones. Si esto llegara a pasar, desde la vicepresidencia de Talento se nos enviará a vacaciones de manera inmediata. Como mínimo, por año sacamos cinco días de vacaciones continuos.

Ropa y apariencia: la verdad, poco nos importan. Somos nosotros mismos y nos gusta sentirnos cómodos. Sabemos cómo vestirnos y utilizamos nuestro buen juicio y sentido común para hacerlo de acuerdo con las circunstancias.

Respeto y autoridad: no toleramos el abuso de autoridad ni que se presione a las personas para hacerlas trabajar con inseguridad o miedo, o mediante cualquier otra falta de respeto.

Entorno laboral: para gustos los colores. Queremos que cada quien se sienta cómodo con su área de trabajo; por eso, adecuamos nuestro entorno de acuerdo con nuestros gustos  y el de los que nos rodean.

Horario: los resultados grandiosos nos importan más que las horas de trabajo y que el lugar donde los producimos. Sin embargo, creemos que la interacción entre las personas genera los mejores resultados. Nuestro horario es flexible, y la responsabilidad de ajustarlo depende de cada uno de nosotros, de acuerdo con nuestro equipo de trabajo y nuestras responsabilidades. Cada quien puede llegar a la hora que quiera, pero ni un minuto más tarde.

Transparencia: nos comunicamos con honestidad y respeto. Exigimos transparencia cuando tenemos algún asomo de duda. La información está disponible para todos, salvo en algunas excepciones cuando esta no es solo de Pragma.

Primero el usuario final: buscamos, de la mano de nuestros clientes, mejorarles la vida a los usuarios finales de las marcas; por eso, a la hora de decidir, favorecemos al usuario final antes que al cliente; al cliente antes que a Pragma; a Pragma antes que al equipo, y al equipo antes que a cada uno de nosotros.

Atendemos bien las visitas: nos encanta que nos visiten y compartir con personas que vienen de afuera. Tan pronto llegan, los atendemos en recepción, los hacemos pasar y los acompañamos todo el tiempo, ya que son muy importantes para nosotros. No los dejamos deambular solos y desubicados por nuestras oficinas: siempre estamos pendientes de ellos. Si van a estar como coequiperos nuestros por varios días, los integramos a nuestra dinámica de equipo, los presentamos en Talento y nos encargamos que durante su estadía se sientan como integrantes de Pragma.

Uso de los recursos: sabemos que son escasos y por eso los cuidamos, los administramos y hacemos buen uso de ellos, como si fueran propios. Como adultos responsables, usamos las instalaciones de Pragma, los equipos de cómputo y todos los demás recursos que tengamos a nuestra disposición.   

Reuniones: no nos gustan, pero cuando las hacemos dejamos muy claro el objetivo desde la citación. Son cortas y las finalizamos a tiempo. Invitamos solo a las personas que tengan que estar y que vayan a aportar. Entendemos que nada pasará si nada hacemos, así que las acciones al final son claras, medibles, retadoras, realistas, tienen una fecha para su ejecución y un responsable. Cuando en una reunión nos encontramos en una situación en la que no estamos aprendiendo o contribuyendo, nos movemos. Vamos a otro lugar donde podamos aprender o contribuir. Antes de aceptar una invitación a una reunión nos hacemos estas preguntas: ¿cuál es el objetivo?, ¿si aportaré en la reunión?, ¿es necesaria mi presencia?, ¿puede ser más útil en la reunión alguien más de mi equipo?; que no nos dé pena decir que no.

Reflexión: creemos que la reflexión frecuente, individual y colectiva, nos conecta con el aprendizaje, la innovación y la evolución; factores que nos permiten mejorar para obtener los resultados grandiosos que nos inspiran. Reflexionamos para avanzar, no para buscar culpables. Nos preguntamos lo que hemos hecho bien para repetirlo, lo que hemos hecho mal y en lo que nos hemos equivocado para intentarlo de otra forma, y también nos aventuramos a hacer cosas distintas y experimentar nuevos caminos para alcanzar los resultados que buscamos.

Nos ayudamos: somos perseverantes e intentamos resolver nuestros problemas. Sin embargo, sabemos solicitar ayuda a tiempo. Y, sobre todo, estamos dispuestos a ayudar, pues entendemos que es la forma en que nuestro equipo se hace cada vez más potente.

Nuestros líderes:  dan dirección y no las directrices de cómo llegar. Son “coaches” y mentores apasionados.  Nos inspiran, nos brindan contexto, nos retan y facilitan nuestro camino hacia la consecución de resultados grandiosos.  Cuando alguien talentoso del equipo mete la pata no lo culpamos, nos preguntamos en qué faltó contextualizarlo. Antes de querer controlar a alguien, primero nos preguntamos: (i) ¿Cómo le podemos dar más contexto? (ii) ¿Inspiramos lo suficiente? (iii) ¿Está clara la estrategia? y (iv) ¿Están claros los objetivos?

Parte de la solución: somos inconformes por naturaleza, no tragamos entero, siempre buscamos nuevos retos y nuevas formas de hacer las cosas. Cuestionamos las inconsistencias y las incoherencias. Nos encanta proponer, nos encanta formar parte de la solución.

Construimos sobre lo construído: creemos que todo debe engranar, evitando esfuerzos aislados. ¿Alguien más estará pensando en esto? Unámonos. Trabajamos de forma iterativa e incremental. De menos a más. Primero lo que más impacto genere y lo que más nos enseñe.  No trabajamos para la excepción. Dejamos ruedas andando.

 

Algunas ideas que nos rondan la cabeza

  • No nos dejamos arrastrar a la media.
  • Estamos orientados a la acción.
  • Nos arriesgamos de forma inteligente.
  • Decimos las cosas que diríamos cara a cara.
  • El talento no es suficiente. Se requiere un gran compromiso con nosotros mismos, pasión y perseverancia.
  • Tenemos grandes retos (no los del promedio). Iniciamos siendo excepcionales, pero si nos dejamos arrastrar a la media, fallamos.
  • Los resultados extraordinarios pocas veces ocurren de tomar riesgos modestos.
  • Sentido de urgencia: diferenciamos lo que debemos hacer perfecto a la primera y lo que se puede lanzar a producción y mejorar luego.
  • Somos optimistas.
  • Nos adaptamos: estamos en cambio y evolución constante. 100% comprometidos con el largo plazo.
  • Estamos ubicados: entendemos la estrategia, las métricas, suposiciones, los objetivos, las responsabilidades en los roles y lo que hay en juego.
  • Somos conscientes de las prioridades relativas: lo que tiene que pasar ya, lo que sería bueno tener (hasta cuándo espera), el nivel de precisión (perfecto, beta, alfa), las métricas que importan, la definición de éxito y fracaso y las personas claves.
  • Entre más enseñemos más obligados estamos a aprender.
  • Tenemos coraje: para reconocernos, confiar en el otro, comunicarnos, tomar decisiones duras, equivocarnos, cambiar y  perseverar.
  • Los debates se ganan con datos, no con organigrama. Mostramos los datos, debatimos, decidimos y avanzamos.  Una decisión imperfecta es mejor que no decidir. Una decisión controvertida es mejor que no decidir.
  • Nos comunicamos personas con personas. Todas nuestras comunicaciones las hace alguna persona. Las áreas no hablan.
  • Somos un equipo profesional excelente. Contratamos, propiciamos que la gente se desarrolle y despedimos de manera inteligente de tal forma que tenemos siempre a las personas correctas en cada posición.
  • Las conversaciones incómodas preferimos tenerlas cara a cara. No nos escudamos tras el correo o con comunicados impersonales.  Las malas noticias tienen un rostro, nombre y apellido.

 Nos inspiran

  • Valve. Handbook for new employees
  • Tom DeMarco y Timothy Lister - Peopleware
  • Laszlo Bock, Erick Schmidth y Jonathan Rosenberg -  Google
  • Peter F. Drucker
  • Ricardo Semler - Semco
  • Agile Manifesto
  • Daniel Pink - Drive
  • Garry Hamel
  • Simon Sinek
  • Reed Hastings y Patty McCord - Netflix

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